Hoy escribo, emocionada y con lágrimas en los ojos, que me rodeo de gente maravillosa. Personas que se que me hacen grande, que han apostado por mi siempre, que se quedan a mi lado con la mejor de sus sonrisas en los días en los que es imposible soportarme (que no son pocos). Cada vez que salgo ahí fuera y descubro la cantidad de gente que no merece ni un minuto del tiempo pienso en vosotros y en que no solo valéis la pena, sino que valéis la alegría, en todos sus colores y formas. Sois los responsables de mis ganas de mirar hacia adelante y me dais la energía suficiente para levantarme cada mañana sabiendo lo afortunada que soy aunque pocas veces lo diga. No me cambio por nadie, no os cambio por nadie. Y si de algo tengo certeza es de que año tras año, al final a mi lado siempre se han quedado los mejores. Todas las palabras se quedan cortas para describir algo que está tan dentro y que significa tanto.
Me habéis demostrado con creces que las mejores hojas no se caen ni con la lluvia. Valéis demasiado.
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