Días de oscuridad, de frío, de soledad. El tiempo pasaba sumamente despacio. El dolor que parecía que se había quedado para siempre...
Y un día, mi vida volvió a virar hacia otro sentido completamente diferente y desconocido. Y después de tantísimo tiempo, mis ojos comenzaban a abrirse. Poco a poco, día tras día, volvía a sentir que había vida dentro de mí; descubría cada mañana la necesidad en mi interior de ser feliz, de reinventar mis sueños y perseguirlos. Llegó el día en el que fui consciente de que tenía que mirar hacia adelante... Disfrutar de cada pequeño detalle, de cada sonrisa, de cada minuto que alguien decide darte. Volver a confiar, a creer, dejarse querer, emocionarse. Vivir, en el pleno sentido de la palabra. Y grabar en mi cabeza que nada ni nadie puede ser tan importante como para poder robarme la sonrisa. ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario