La música es mi gran aliada. ¿Una pasión? El fútbol. La política me complementa.

sábado, 12 de julio de 2014

Sobre casualidades y amor.

A veces un simple cúmulo de casualidades te cambia la vida; a veces solo es cuestión de suerte, o quizás de destino. Leía un libro el otro día en el que explicaba cómo estamos ligados a ciertas personas en el mundo desde que nacemos, anónimos a los que estamos destinados a unirnos. Lo creo. Creo en la existencia de esos días que nos vuelven más vivos, nos aumentan la ilusión y rompen la rutina; creo en que hay personas que nos hacen sentir un poco menos solos y un poco más especiales.  
Tuve la suerte de conocer a una de esas personas y, la verdad es que nunca pensé que fuera a ser así. Tan bonito, tan natural, experimentar una conexión casi al instante que por muchas dificultades que hubiese no se rompiera, sino que se hiciera más fuerte. Dicen que cada persona es un mundo y hoy le debo dar gracias por dejarme conocer el suyo. 
 Supongo que lo peor es sentir el miedo de depender de esa unión, el temor de que ese algo se pierda y no vuelva nunca más; que se lleve un trocito de tu vida, ese trocito que te dio impulso cuando se unió. Sentir ese nudo en la garganta al recordar aquel día, el mismo que cuando oyes esa pregunta que tanto ronda por tus pensamientos: ''¿Por qué no crees en el amor?' Es casi tan difícil explicarlo como llevarlo dentro. Los golpes, el sentir demasiado, las decepciones, desengaños. Llega un punto en el que la cabeza se cansa y el corazón se apaga, nunca del todo, pero siempre para la conciencia, que en mi caso es la que no quiere que yo tenga nada que ver con este sentimiento. 
 A decir verdad, pensaba que los ingenuos eran ellos por creer en el amor y ahora se que la ingenua soy yo por pensar que no tenía necesidad de él. Debajo de la aparente frialdad, siempre se esconderá ese afán de futuro perfecto, las ganas de volverse a enamorar, de compartir una vez más algo superior a lo material. Quién sabe, quizás algún día se haga realidad ese sueño. Quizás algún día alguien entienda todo esto y se quede conmigo. Quizás la respuesta esté en dejar de sentir miedo y dejarse llevar por ese mundo que un día me atrapó. O quizás un día desaparezca del todo.  Quién sabe. . .

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