''Nunca había sabido si habría alguien en el que hubiesen crecido más fuerte que en mi. Siempre pensé que si , por el hecho de que muchas chicas estaban cada semana en sus primeras filas. Vivir en una ciudad tan pequeña y lejana de la capital me alejaba de ellos. Pero cuando el 22 de febrero comenzaron a sonar los primeros acordes de 'En vuestra compañía', el vello se puso de punta y las lágrimas comenzaron a derramarse por mi cara, sentí que era la persona más afortunada del mundo, la persona a la que más habrían podido ayudar en toda su carrera. Me sentí completamente arropada, unida a ellos por un lazo invisible que espero nunca desaparezca; sentí cómo todo lo demás desaparecía por un momento y me dí cuenta de que eran algo demasiado importante.''
Se acabó lo que se daba. Han sido seis años preciosos en los que no he parado de aprender de ellos. No he parado de conocer a gente maravillosa que me llevo para toda la vida. No he parado de soñarles ni de sonreír por cada canción. Existe una magia en cada uno de ellos que me ha hecho salir adelante, de muchos momentos malos. Y eso es algo que no puedo agradecérselo como se merecen.
Me han regalado muchas lágrimas, escalofríos, risas, comederos de cabeza, bailes. Me han acompañado desde la infancia hasta el final de mi adolescencia y por mucho tiempo que pase seguiré recordándoles con cariño. ''Somos todo lo que cada noche he soñado contigo''. ''Inspirarme entre vosotros renaciendo cada día''. ''No hay nada mejor que tú''. Y tantas otras frases que ''son ellos''.
Muchas personas han podido reírse de mi ''obsesión'' y pensar que me había vuelto loca por un grupo de música, y en cierta medida tienen razón. Pero no lo pueden entender. Nadie puede entender lo que ha significado seguir a Melocos si no ha tenido la suerte de hacerlo, y me quedo con eso, sintiéndome ORGULLOSA.
Agradecida a las personas que han compartido este sueño conmigo, especialmente a mi Hanni (qué hubiese sido de mi si Mary no me hubiese dado tus referencias porque ''también la gusta mucho ese grupo'', si ese 4 de febrero no me hubiese autopresentado), a mi Celia preciosa, a Leti, a mis chicas madrileñas, a Laura y María, a Yvet, a Betty, a Carlos y a Isa que estuvieron siempre intentando ayudar, a Raúl por haber sido tan comprensivo siempre, y a todas esas personas que se me olvidan y con las que compartí momentos tan bonitos. También agradecida a mi familia, a la familia de Ana y a nuestros amigos por haber aguantado eternas conversaciones sobre ellos, súplicas cada mes para verles, gritos, horas y horas de canciones, de viajes, de dos adolescentes emocionadas. Al final les han cogido hasta cariño.
No puedo terminar de escribir sin pedir un último deseo:
Nunca dejéis de hacer música y de compartirla con nosotros.
Una y mil veces más, GRACIAS. Nos vemos pronto. Con un poco de tristeza, pero satisfecha y muy emocionada sobre todo... ¡HASTA SIEMPRE!
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