La música es mi gran aliada. ¿Una pasión? El fútbol. La política me complementa.

martes, 18 de febrero de 2014

''No creo en la Iglesia pero creo en tu mirada''

Nunca hubiera imaginado lo bonito que sería no tener todo bajo control, poderme sorprender cada día... Quedarme sin saber qué decir, quedarme sin palabras.
Siempre existe una fuerza que te reconstruye cuando te sientes débil, te fortalece cuando dudas, te completa cuando hay un vacío en tu interior. Mi fuerza proviene de una sonrisa reconfortante, de abrazos en los que podría quedarme a vivir, de conversaciones durante todo el día que se acaban prolongando hasta la madrugada, de confesiones y cariño a raudales. De estar pensando en una persona y verla al levantar la cabeza. De descubrir lo increíble de alguien cada día, volver a confiar, a sentir, a valorar. De lo sumamente bonito que puede llegar a ser el hacer sonreír a quien consigue lo mismo en ti. De creer ciegamente que algunos ''hasta el final'' se pueden hacer realidad.
Mi fuerza son ciertas miradas: miradas que ilusionan, que producen escalofríos. Miradas que hacen recuperar la fe, y no precisamente en Dios...

"Si quieres cambio verdadero, camina distinto"

...Y llegó el día en el que todo explotó. El amor, la ira, el rencor, el malestar, la tristeza, el enfado, las sonrisas, las lágrimas, todos los momentos y los recuerdos que tanto había costado forjar. Me decían que todo tenía un límite pero yo me negaba a pensarlo, hacía equilibrios sobre la línea que tantas preocupaciones me traía. Sabía que algún día, tenía que cruzarla. También sabía que cuanto antes lo hiciera, antes recuperaría las riendas de mi vida, pero qué difícil era... No puedo describir la fuerza con la que me aferraba al lado turbio pero ''seguro''; una seguridad que me hacía aparentemente fuerte, de la que dependía, la que me daba el aire, que era inexistente. Y de repente, cuando menos lo pude esperar, caí hacia el otro lado, hacia el lado incierto, hacia lo que tanto temía. Y ya no pude volver atrás.
Días de oscuridad, de frío, de soledad. El tiempo pasaba sumamente despacio. El dolor que parecía que se había quedado para siempre...
Y un día, mi vida volvió a virar hacia otro sentido completamente diferente y desconocido. Y después de tantísimo tiempo, mis ojos comenzaban a abrirse. Poco a poco, día tras día, volvía a sentir que había vida dentro de mí; descubría cada mañana la necesidad en mi interior de ser feliz, de reinventar mis sueños y perseguirlos. Llegó el día en el que fui consciente de que tenía que mirar hacia adelante... Disfrutar de cada pequeño detalle, de cada sonrisa, de cada minuto que alguien decide darte. Volver a confiar, a creer, dejarse querer, emocionarse. Vivir, en el pleno sentido de la palabra. Y grabar en mi cabeza que nada ni nadie puede ser tan importante como para poder robarme la sonrisa.  ...